Libro:”Enfocar la atención”

Así fue la presentación:

Anuncios

Economía de la atención

El modelo comercial de economía de la atención se basa en conseguir que muchas personas utilicen productos gratuitos durante el mayor número de minutos posible. Este modelo data del comienzo de los medios masivos, donde la combinación de grandes datos y técnicas de aprendizaje automático, junto con una cuidadosa ingeniería de la atención, ha provocado que un gran número de aplicaciones modernas consigan su objetivo de secuestrar la mente, provocando en los usuarios una gran pérdida de autonomía.

Ya en 1971, Herbert A. Simon ofreció una descripción muy precisa de lo que es nuestra lucha moderna, cuando aún no existía la tecnología tal como la conocemos hoy: «La información consume la atención de sus destinatarios. Por lo tanto, una gran cantidad de información crea una pobreza de atención y una necesidad de asignar esa atención de manera eficiente entre la sobreabundancia de fuentes de información que podrían consumirla».

Sin ser apenas conscientes, luchamos todo el día por ver cumplidos nuestros deseos. Los tres deseos principales y básicos de las personas son la comida, el sueño y el sexo. Si además nos vamos creando otros de manera artificial, nuestro día se convierte en una verdadera carrera de obstáculos por acercarnos a nuestros «ideales».

Es imprescindible crear buenos hábitos en la atención para minimizar el impacto que los deseos producen en nuestra vida. Todas las interrupciones frecuentes a las que nos vemos expuestos erosionan nuestra capacidad de pensar, debilitan nuestra memoria y hacen que nos sintamos tensos y ansiosos.

Un reto importante supone ser lo suficientemente conscientes como para elegir a qué prestar atención y a qué no, y elegir cómo construir nuestra vida a partir de la experiencia. En última instancia, el control sobre la propia atención nos capacita para llegar a los más altos grados de empatía, comprensión y amor a los demás y a nosotros mismos.

Padres distraídos.

Hablar por teléfono con las amigas. Revisar el mail. Contestar mensajes de WhatsApp. Leer los titulares del periódico. Dar un vistazo al timeline de Twitter. Confirmar la compra de zapatos por Amazon.

Todo, al mismo tiempo. Todo, mientras nos ocupamos de cuidar a nuestros hijos pequeños.

Desde que la proliferación de los Smartphone se convirtió en invasión, y la invasión los convirtió después en artículos normales de la vida cotidiana, mucho se ha hablado sobre la preocupación que suscita la presencia de estos aparatos en la vida de los más jóvenes. Esta inquietud es lógica, porque es evidente que puede acarrear consecuencias en el desarrollo de la atención infantil, en los hábitos de los niños, etcétera.

Pero, ¿y los adultos? ¿Y los padres que dividen la atención entre su pantalla y sus hijos?

los-padres-1Desde hace años, algunos expertos vienen estudiando el proceso llamado “atención parcial continua”. Fundamentalmente, se trata del esfuerzo mental que se hace para prestar atención simultánea y continuada a la información que nos llega desde múltiples lugares, sin ser capaz de cortar con ninguna de esas fuentes.

Este fenómeno es diverso del llamado multitasking, porque éste último está directamente ligado al deseo de ser más productivo. La “atención parcial continua”, en cambio, está vinculada al deseo –generalmente automático, inconsciente– de estar siempre conectado, de no renunciar a ningún estímulo. En una palabra, de no perderse de nada.

Se ha escrito mucho sobre las consecuencias que trae para las personas esta atención segmentada: un estilo de vida más estresante, sentirse ansioso, superado, insatisfecho. Pero hasta ahora se ha insistido poco en los posibles efectos que puede acarrear en la relación de los padres con los hijos más pequeños.

El primer riesgo, casi el más evidente, es la posibilidad de que los chicos se hagan daño cuando sus padres no les prestan atención: de hecho, algunos estudios ponen en relación directa el uso del Smartphone por parte de los padres con las lesiones y huesos rotos de los niños.

Otro de los impactos que está teniendo el uso de las pantallas por parte de los adultos es la falta de disposición que pueden tener para entablar conversaciones con sus hijos. Otras investigaciones apuntan que un padre distraído puede influir negativamente en el enriquecimiento lingüístico de su bebé.

los-padres-2Un estudio midió el impacto que tenía el uso del celular de las madres mientras le enseñan a hablar a sus hijos menores de dos años: los bebés que recibían toda la atención aprendían más fácilmente palabras nuevas. En cambio, si la madre interrumpía la interacción con su bebé para responder a una llamada telefónica, el niño tenía dificultad en aprender las palabras que se le estaban enseñando.

Evidentemente, prestar atención parcial a los hijos de modo ocasional no es algo catastrófico. De hecho, puede ser beneficioso para ayudarles a forjar su carácter, para evitar que se muevan a base de caprichos y para enseñarles a pedir las cosas educadamente. No hay ningún problema en decirle a los niños que vayan fuera a jugar, o en pedirles que nos dejen media hora libre para terminar un trabajo pendiente. El problema es el efecto que se produce cuando estamos físicamente presentes, pero mentalmente ausentes o divididos.

Además, cuando la distracción se hace crónica, los efectos perjudiciales son evidentes: además de los ya mencionados, también se ha incrementado el índice de irritabilidad. Una madre que se enoja con su hijo porque le interrumpe mientras mira Instagram: no hace falta explicar demasiado para descubrir que algo puede estar fallando.

¿Qué tanta atención ponemos cuando pasamos tiempo de calidad con nuestros hijos? ¿Son realmente el centro de atención, o los hacemos competir con Gmail?

Afortunadamente, la solución está al alcance de la mano: hacer un pequeño esfuerzo por cortar todo lo que disperse nuestra atención cuando son los más pequeños los que la demandan.

Digital Wellness

Parece que el trabajo de Tristan Harris y compañeros está empezando a dar sus frutos. Google acaba de lanzar esta página web con la misión de “crear herramientas que ayuden a las personas a comprender mejor el uso que hacen de la tecnología, se centren en lo que más les importa, desconecten cuando sea necesario y creen hábitos saludables para toda la familia”. Bastante impresionante.

Go to website

Tristan Harris

Tristan Harris, fundador del Centre for Humane Technology, dio esta conferencia TED en 2017 sobre lo que había sido su experiencia durante los 3 años que trabajó como Ethics Designer en Google: por desgracia, las empresas de tecnologías se aprovechan de las vulnerabilidades psicológicas de los usuarios de internet para optimizar el tiempo de atención que dedican a las pantallas. En 2018, Harris ha reunido un buen grupo de expertos en el gremio tecnológico y esta consiguiendo hacerse escuchar: qué importante sería que la tecnología estuviera al servicio de los valores de cada persona.

Time: 17:01
Language: Inglés con subtítulos en español

 

 

Google y la concentración

¿Alguna vez has abierto una aplicación para mirar algo concreto y has acabado invirtiendo horas enteras? ¿Incluso sin disfrutar de lo que mirabas, únicamente pasando el tiempo, sin aburrirte, pero sin divertirte? A todos nos ha pasado -es más, a todos nos pasa…-, pero ¿nos seguirá pasando?

En el pasado mes de mayo y en lo que llevamos de junio, algunas de las principales empresas de tecnología han anunciado medidas para facilitar la concentración y el uso saludable de las pantallas. Se diría que es un primer paso por rectificar el rumbo de los diseños, alejándose de la política de maximizar el tiempo de atención de los usuarios, y proporcionando herramientas para que aprovechemos mejor el mundo digital. Google ha sido la que más ha dado que hablar: hace un mes, anunció una serie de nuevas características en la página Digital Wellbeing, cuyo encabezado presenta el objetivo que se proponen: “Great technology should improve life, not distract from it”.

google-1Entre las mejoras de Google, por ejemplo, se encuentra una aplicación que informará del uso que se le ha dado al móvil durante el día. En el email aparecerá la opción de notificar solo los correos importantes, y la de recibir todas las notificaciones juntas en una hora concreta de la jornada. Otra de las funciones es poner la pantalla en modo “escala de grises”, que se puede activar por la noche para desincentivar el uso de los dispositivos antes de dormir. En Youtube también quieren dar pasos. Una de las novedades más sorprendentes es un aviso que aparecerá cuando se lleve mucho tiempo mirando videos: se informará al usuario del tiempo pasado y se le propondrá un descanso.

google-2.jpgEs interesante que Google no haya sido la única empresa en empezar a preocuparse por minimizar las distracciones, ayudar a desengancharse y priorizar lo importante. En el primer día de la WWDC18, la conferencia anual de Apple donde anuncian sus actualizaciones, se mostraron ideas que van en la misma línea. Una de ellas es el modo “No molestar”, en el que la pantalla se vacía de todo y se bloquean las notificaciones durante el tiempo que el usuario elija, o incluso hasta que se vaya de una localización concreta. También se dará la posibilidad de decidir qué avisos se quieren recibir y cuáles no, y de agruparlos por aplicación o tema. Otra novedad es Screen Time, una app que envía al usuario un informe semanal con un resumen del uso que se le ha dado al dispositivo, mostrando detalladamente en que se ha invertido más tiempo, lo que posibilita una buena reflexión sobre los hábitos digitales. Esta función se complementa con App Limits, que permite regular el uso de aplicaciones concretas.

Las empresas de Zückerberg también han reacionado, y parece que quieren subirse al carro. Aunque todavía no han especificado cómo, Kevin Systrom -director ejecutivo de Instagram– confirmó que están construyendo “herramientas que ayudarán a la comunidad de IG a saber más sobre el tiempo que pasan en Instagram”. Añadió que “cualquier momento [de uso de esta red social] debe ser positivo e intencional”. Por otro lado, la política de Facebook hasta ahora ha abogado por un uso distinto más que por una restricción. Han cambiado las preferencias estándar para que a partir de ahora salga más contenido relacionado con amigos y familiares, en detrimento de los videos y noticias, que tanto habían invadido la plataforma. El objetivo es volver a acercarse a ser una red social de comunicación y estrechamiento de lazos afectivos en vez de un portal de contenidos de publicistas y noticias.

Silicon Valley se mueve hacia una conciencia más sensible por el bienestar digital, y muchos lo celebran. Tristan Harris y sus colaboradores del Centre for Humane Technology llevan años trabajando en esta dirección, promoviendo el debate público y presionando a las grandes empresas. Automatización y distracción son directemante proporcionales: para que los usuarios podamos tomar las riendas de nuestro día, es importante que la tecnología trabaje en pro de la concentración. “Tenemos ciertos límites o dimensiones de nuestras vidas que queremos que sean honrados y respetados, y la tecnología podría ayudar a hacer eso”. Dice Harris, que ya en 2013 presentaba en Google estas ideas.

Por qué no importa (tanto) la edad del primer móvil

¿Quién se acuerda del día en que sus padres le dejaron ir solo al colegio por primera vez? ¿Y de la primera tarde de cine con sus amigos? ¿Y de la primera noche fuera de casa? Seguramente fueron momentos especiales, emotivos, pero no es raro que hayamos olvidado las circunstancias precisas en que tuvieron lugar. Aquellas decisiones de nuestros padres, el darnos permiso por primera vez para un “paso importante”, se situaban dentro de un proceso que abarcaba todo nuestro crecimiento: la educación que nos daban, día tras día, con su estar ahí que se manifestaba en mil detalles.

Quien se dedique a la enseñanza habrá observado que, en los últimos años, la pregunta por la edad más adecuada para dar a un chic@ el primer móvil aparece por activa y por pasiva. Muchos padres y profesores perciben los peligros que puede suponer un dispositivo con acceso a internet para una persona que está creciendo: desde la falta de concentración hasta las dificultades para relacionarse cara a cara, pasando por el bullying, la pornografía o la excesiva atracción de los videojuegos. En Interaxion también tenemos experiencia, y se entiende la inquietud. Pero dar excesiva importancia a esta pregunta, si no se tiene en cuenta el proceso que supone toda buena educación, puede ser perjudicial para los padres, o incluso ocultar carencias graves.

¿Por qué no importa tanto la edad del primer móvil? Porque el éxito o fracaso de la tarea educativa no puede depender de una decisión puntual. No estamos diciendo que dé lo mismo a los 11 que a los 15, sino que -en ambos casos- el triunfo depende del acompañamiento que se brinde antes, durante y después. Devorah Heitner, fundadora de Raising Digital Natives, lleva años enseñando a padres de familia a aprovechar las oportunidades educativas que ofrece el uso de las tecnologías. Nadie diría que es partidaria de apartar a los chicos de los dispositivos -todo lo contrario-, pero sabe que educar es tarea de todos los días, que no hay App que nos pueda sustituir en eso. En este contexto, también tiene sus reflexiones sobre la edad del primer móvil.

De acuerdo. Pero entonces, ¿cuándo? Algunos lo dicen así: “cuando tu hijo sea capaz de mantener la habitación ordenada“. Es decir, cuando tenga un cierto hábito de orden, porque un móvil con internet pide disciplina: es una ventana hacia todo tipo de realidades. Pero a otros esta respuesta no convence, quizás porque han tenido una experiencia negativa -y prefieren esperar todo lo posible- o porque piensan que hay asuntos prioritarios y deciden darlo antes. Las posibilidades son muy variadas, y sin duda hay principios generales (por ejemplo: cuanto más pequeños, más vulnerables). Pero vale la pena tener en cuenta que, más allá de que se acierte o no con el momento, el éxito a medio y largo plazo depende de saber acompañar, hacer pensar y aprovechar los conflictos para crecer.

En Interaxion tuvimos recientemente un encuentro con periodistas sobre educación y tecnologías. Tocando estos temas, una de las presentes contaba una conversación con su hijo que le insistía para tener su primer móvil. La conclusión era clara: los conflictos son incómodos, pero afrontarlos con actitud positiva, descubriendo la oportunidad que nos ofrecen, es el único modo de enseñar a crecer. ¿Nos lanzamos a dar la vuelta a esa primera reacción?

Especial de Empantallados sobre el primer móvil